sábado, 2 de agosto de 2008

¿Y ahora?

Si, ya sé. Mis preguntas parecen ser las más sencillas de todas, sin embargo, siempre tienen un grado de complejidad que las hace variar de persona en persona y de situación en situación.
Sin fórmula. Sin palabras mágicas. Sin nada más que hacer que enfrentarlas y actuar al momento.
Nada te prepara para lo que pueda o no suceder. Y claro uno aprende hasta que todo ya pasó.

Esta reflexión, o pregunta, es a futuro. Es saber que hacer, es sentir que no hay control.
¿Pero que control queremos?
El único control que sé que se puede tener es el de seguir adelante o no.
Esa es la decisión que se puede tomar. La única certeza que existe es la de seguir o no seguir.

No quiero decir que se tenga que dejar de planear, ni que nos arrojemos con indiferencia hacia todas las situaciones que se nos presenten. Es el planear el que, a mi juicio, nos da la fuerza para seguir adelante, el sabernos en control, si bien no de la situación, si de nosotros mismos. Y no por eso se pierde el sentido de planear. Porque es bien sabido que a pesar de todos los planes que se hagan, siempre, tarde o temprano, se presenta algo fuera de nuestros planes. Parte del planear es saber que asi puede suceder.

Y a todo esto he aprendido a mantenerme en control de mi mismo y no tratar de controlar lo externo, única y exclusivamente de mi mismo.

Y bueno, ¿ahora qué?

-Pues ya les contaré...