Si, ya sé. Mis preguntas parecen ser las más sencillas de todas, sin embargo, siempre tienen un grado de complejidad que las hace variar de persona en persona y de situación en situación.
Sin fórmula. Sin palabras mágicas. Sin nada más que hacer que enfrentarlas y actuar al momento.
Nada te prepara para lo que pueda o no suceder. Y claro uno aprende hasta que todo ya pasó.
Esta reflexión, o pregunta, es a futuro. Es saber que hacer, es sentir que no hay control.
¿Pero que control queremos?
El único control que sé que se puede tener es el de seguir adelante o no.
Esa es la decisión que se puede tomar. La única certeza que existe es la de seguir o no seguir.
No quiero decir que se tenga que dejar de planear, ni que nos arrojemos con indiferencia hacia todas las situaciones que se nos presenten. Es el planear el que, a mi juicio, nos da la fuerza para seguir adelante, el sabernos en control, si bien no de la situación, si de nosotros mismos. Y no por eso se pierde el sentido de planear. Porque es bien sabido que a pesar de todos los planes que se hagan, siempre, tarde o temprano, se presenta algo fuera de nuestros planes. Parte del planear es saber que asi puede suceder.
Y a todo esto he aprendido a mantenerme en control de mi mismo y no tratar de controlar lo externo, única y exclusivamente de mi mismo.
Y bueno, ¿ahora qué?
-Pues ya les contaré...
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